Molinos y Batanes

Las referencias históricas de Colmenar Viejo se remontan al siglo XII. En esta época, las disputas entre las villa de Segovia y de Madrid en busca de pastos para dar de comer a sus rebaños de ganado y lugares donde abundara la leña y el carbón, desembocaron en una guerra por el dominio de Manzanares y Colmenar, el litigio fue en primera instancia solventado por Alfonso X creando el Sexmo de Manzanares, que aglutinaba una veintena de aldeas, entre ellas Colmenar Viejo, que dependía de la Corona.
Este Sexmo conocido por "El Real de Manzanares" fue administrado por varios personajes ligados a la corona, Colmenar consiguió la segregación en 1504, como todos sabemos, con la proclamación de Villa de nuestra localidad. En este siglo surgen los artesanos, organizados en gremios, para mejor defensa de sus derechos e intereses, que trabajan en sus propias casas o en pequeños talleres, bajo la dirección de un maestro. Así mismo se levantan en las riberas de los ríos diversos ingenios hidráulicos, molinos y batanes para la molienda de cereales y bataneo de lanas que suponen una incipiente industrialización. En concreto en el río Manzanares se ubicaron molinos y batanes a lo largo de su cauce en los que se molía el grano y se abatanaban o enfurtían los tejidos (golpeando las telas) en tiempos en los que estos trabajos suponían un importante medio de subsistencia para la población local; hoy en día sólo quedan vestigios de su antiguo esplendor.

MOLINOS:

El primer elemento de un molino, al seguir el curso del río es la presa, que se encarga de elevar el nivel del agua hasta alcanzar el cubo de presión. La base de este cubo se inclina hacía la boca de entrada del saetín, el cual presenta un recorrido casi vertical, a su salida el agua golpea los alabes o palas del rodezno. El agua al golpear los alabes mueve el rodezno (piedra circular que podía alcanzar los dos metros de diámetro), y que es solidario a una gran viga (de madera) vertical que engarza por su parte superior con la piedra volandera a la que transmite su giro (pero el eje de madera precisa de otra pieza en este caso de hierro y que la une a la piedra. Este último elemento se introduce ya desde abajo en la sala molinar, donde el molinero dispone de otra serie de elementos como la llave de alivio, dispositivo que llegaba hasta el puente donde se sustentaba todo el conjunto eje-rodezno y que al cerrarla o abrirla subía o bajaba la piedra volandera para aproximarla más o menos a la solera. La solera descansa sobre el alfanje, que soporta el peso de las dos muelas (solera y volandera). Ambas muelas presentan unas estrías o surcos, que constituyen "la picadura". La piedra para hacer las muelas se extraía de los alrededores del cauce, e incluso se tallaba sobre la misma roca trazando una circunferencia y bordeando con una gubia hasta su extracción definitiva.
BATANES:
Cuando las telas o paños tejidos en los telares debían tener una mayor resistencia, o una consistencia más gruesa, por el uso al que iban a ser destinados, se les sometía a una nueva operación denominada: abatanado o enfurtido, realizada en los batanes, pisas o pisones. Eran toscas máquinas de madera movidas mediante energía hidráulica y situadas en las proximidades de los ríos cuya misión era producir el golpeteo de las telas por medio de unos mazos porros .El batán hidráulico aparece en Europa durante la Edad Media. Se reduce a una pequeña construcción en la que unos mazos son izados con ayuda de una rueda hidráulica y de esta manera se bate el tejido con menor esfuerzo y de una manera más regular. Según una definición de Covarrubias, publicada en el año 1611, "Un batán es cierta máquina ordinaria de unos mazos de madera muy gruesos, que mueve una rueda con el agua, y estos golpean a veces en un pilón, donde batanan los paños para que se limpien y se incorporen y tupan".
La primera referencia sobre el empleo de batanes en España data del siglo XII, su difusión y empleo fue posterior a la de los molinos. Alrededor de los batanes existió una industria textil que en Colmenar tuvo su máximo apogeo en el siglo XVIII llegando a ocupar al 18,8% de la población.

Resumen: Pedro López Chivato

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