2ª Batalla en Colmenar Viejo durante la Guerra de la Independencia

El 1 de Julio de 1812, el guerrillero Juan Martín "El Empecinado", recién nombrado brigadier por los Reales Ejércitos de Fernando VII, reúne un ejercito formado por el batallón de Tiradores de Sigüenza, el regimiento de cazadores de Guadalajara y el batallón de voluntarios de Madrid. Estos últimos equipados a expensas de la Casa del Infantado.
El Empecinado empieza la marcha desde Sigüenza hacia Colmenar Viejo de unos 100 km de distancia. Con el fin de esquivar los poblados, mesones, ventas y casas de postas donde puede haber algún compatriota traidor al servicio de los franceses, cruzan tierras de secano, donde melones y sandías les sirven de mucho para combatir la sed y reponer fuerzas. Tardan tres días en llegar a su destino, en los dos últimos caminan por la noche para evitar encuentros con destacamentos y correos enemigos, que salen de Guadalajara hacia Brihuega, territorios fundamentalmente bonapartistas.
Con el alba el 4 de Julio, el Empecinado con los 600 hombres y unos 50 jinetes llegan a Colmenar Viejo para atacar la guarnición francesa. La caballería se queda en un bosquecillo existente en el cementerio viejo, donde el terreno al ser bastante pedregoso provoca ruido al pisar con las pezuñas los caballos y por el relinchar de los mismos, alertando al pequeño destacamento francés con un teniente y 20 soldados de caballería a su mando, que pernoctan en su cuartel, la Iglesia Parroquial. La razón de la existencia de ese destacamento francés era para defender la zona del Real de Manzanares de las continuas incursiones que hacían los partisanos procedentes de la Sierra, y de recoger el trigo, paja y cebada que el Concejo estaba obligado a suministrar a Madrid como contribución a la guerra.

El Empecinado prescinde  de la caballería dada la orografía de las calles estrechas de la población y ataca solamente con la infantería. Decide dividir a la tropa en dos frentes y unos entran por la calle del Olivar hacia el Convento de San Juan Evangelista en la calle del Real y el resto por la calle del Estanco, hacia la Plaza Mayor, y una vez tomada la casa consistorial, tomar la Iglesia y el Pósito de Labradores los cuales protegen el acceso al colegio-seminario, en donde se encuentra el almacén de pólvora, municiones y armas de los franceses. Estas tres edificaciones hacen una verdadera fortaleza resistente a la invasión de los españoles.
La sorpresa se frustra, porque algún centinela galo viese a los empecinados desde el campanario o bien alguna voz de alarma, al estar en el mes de Julio, vecinos y franceses dormían con las ventanas abiertas. Suenan primeros disparos y los franceses con buenas fortificaciones, abundante munición y armas, repelen la invasión, resistiendo durante toda la mañana. De alguna forma es enviado un mensajero a Fuencarral para informar al grueso del Ejercito francés y la Caballería de la Guardia Imperial los acontecimientos que se están sucediendo en Colmenar Viejo.

Antes de mediodía penetran, por el camino de Madrid, 300 jinetes de caballería que atacan a los 600 infantes españoles y no hay más remedio que emprender la retirada. Antes, el choque es tremendo entre las dos caballerías, caen hombres y animales de ambos bandos, el Empecinado y sus oficiales luchan de forma heroica y logran parapetarse en una cerquilla cercana, evitando ser capturados.
Los guerrilleros fracasaron en el toma del pueblo, sin embargo retendrán durante un tiempo a la guarnición francesa dentro de sus muros. El precio fue muy alto para las tropas españolas, más de cien bajas entre muertos y prisioneros, ignorándose el número muertos de las tropas bonapartistas como se tenía por costumbre.
En su retirada los soldados vencidos, algunos colmenareños y realeños son auxiliados por vecinos, ocultándose en algoras y pajares de familiares y amigos, pero siempre con suma cuatela por temor a represalias de la Junta Central en caso de enterarse de tales ayudas. Durante esa y sucesivas noches los combatientes se despojarán de sus uniformes y emprenderán la huida, unos hacia Miraflores, donde encontrarán la benevolencia del alcalde del poblado y otros, que desconocen el terreno, hacia la la Sierra y zona de Bustarviejo, donde su autoridad afrancesada dará buena cuenta de algunos, haciéndoles prisioneros.
Así acabó esta 2ª batalla en el pueblo de Colmenar Viejo durante la Guerra de la Independencia española.
Respecto al Empecinado, enemigo número 1 del hermano de Napoleón, una vez liberado Colmenar Viejo, se emite un bando por la alcaldía bonapartista colmenareña, donde se especifica que allá donde se encuentre, sea pasado a cuchillo. Siendo mariscal de campo, se le degrada y ahorca en Burgos el 25 de Agosto de 1825, justo cuando en Colmenar, comienza la fiesta mayor en honor a su Patrona.

Documentación: José Jusdado Martín. Cuadernos de Estudios nº 7. 1995.

Resumen: Pedro López Chivato


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