Curiosidad sobre la Torre de la Basílica de Colmenar Viejo

La Iglesia parroquial de Colmenar Viejo se comienza a construir a finales del siglo XV, bajo el patronazgo de los Duques del Infantado, señores de la comarca del Real de Manzanares, de la cual, Colmenar formaba parte y era su lugar más populoso. A su vista se puede deducir que si el Castillo de Manzanares es un reflejo del poder señorial de los Mendoza, la Iglesia de Colmenar lo es en cuanto a lo religioso, formando parte de la serie de construcciones que fueron promovidas por esta familia como acto de piedad y prestigio de sus señoríos.
La torre de la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora, puso en guardia para su conservación tanto a los vecinos de 1650, no solo por su uso y función sino también por ser uno de los elementos significativos de la Villa y de la cual se sentían muy orgullosos sus habitantes.
Así cuando en 1580 son reunidos determinados vecinos de Colmenar por los emisarios de Felipe II para realizar las llamadas “Relaciones de los Pueblos de España”, a la pregunta 38, declaran que:
“No hay más que una parroquia la cual es grande e principal, con una torre de cal y canto, y la torre con su chapitel y proveída de grandes campanas, la cual torre es la más grande e principal que hay en todo el Reino de Toledo”
¿La respuesta dada por estos vecinos, es puro entusiasmo y orgullo localista?
A través de la contemplación y análisis de la obra, se puede decir que responde a la realidad y que no eran infundados sus elogios, pues esta torre es una de las más importantes levantadas en el estilo gótico tardío, tanto por su belleza y armonía de proporciones como por ser un buen ejemplo de fusión de las escuelas castellanas de su tiempo.

Resumen: Pedro López Chivato

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